En los Diarios del Vocho, un periodista belga, Tom Dieusaert, viaja a través de Latinoamérica en un vocho, para una aventura de autodescubrimiento. Tom narra su viaje en la primera persona, y esto permite a los lectores a ver que Tom tiene una mentalidad imperialista en muchos de sus encuentros con las personas y el paisaje, a menudo criticando su entorno.
Por ejemplo, Dieusaert describe el Distrito Federal de México con frases como “aire envenenado por el smog de los automóviles,” y “escasez de agua” (21), y dice que la comida en Guatemala es “frugal” (54). Sin embargo, a pesar de criticar varias partes de los países que visita, Dieusaert también enfatiza que es un viajero global que respeta a otras culturas. Por lo tanto, se sorprende cuando algunos de los latinoamericanos no tienen la misma actitud hacia su llegada. Escribe, “Hay algo en el mundo indígena, quizás la pobreza o la falta de perspectiva, que me resulta deprimente. Siento que se necesita mucho tiempo para ganarse su confianza y entrar en su mundo” (56). Como otros viajeros occidentales (incluyendo Anthony Bourdain), Dieusaert siente que su posición superior le da un pase gratuito para explorar y disfrutar de otros países, como si son su propiedad.
Por ejemplo, Dieusaert describe el Distrito Federal de México con frases como “aire envenenado por el smog de los automóviles,” y “escasez de agua” (21), y dice que la comida en Guatemala es “frugal” (54). Sin embargo, a pesar de criticar varias partes de los países que visita, Dieusaert también enfatiza que es un viajero global que respeta a otras culturas. Por lo tanto, se sorprende cuando algunos de los latinoamericanos no tienen la misma actitud hacia su llegada. Escribe, “Hay algo en el mundo indígena, quizás la pobreza o la falta de perspectiva, que me resulta deprimente. Siento que se necesita mucho tiempo para ganarse su confianza y entrar en su mundo” (56). Como otros viajeros occidentales (incluyendo Anthony Bourdain), Dieusaert siente que su posición superior le da un pase gratuito para explorar y disfrutar de otros países, como si son su propiedad.
Las acciones de Dieusaert reflejan las ideas de Debbie Lisle en La Política Global de la Escritura de Viaje Contemporánea. Escribe, “La visión cosmopolita incrustada en la escritura de viajes … no es tan emancipadora como reclama ser; más bien, es subrayada por los vestigios del Orientalismo, el colonialismo y el Imperio” (5). Las acciones de Dieusaert en su diario muestran tanto el deseo explícito de ser más consciente de otras culturas alrededor del mundo (el cosmopolitismo) y el sentimiento implícito de que él debe tener más control sobre otras tierras (el colonialismo). Creo que alguien con el privilegio de viajar, como Dieusaert, tiene que entender que es un visitante ante todo, y no tiene el derecho de continuar promoviendo una actitud degradante como sus antecesores habían hecho a la gente de las mismas tierras.

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